El underground y las gemas del metal

Por: El hombre de negro

Saludos, estimado lector. El Infierno de Dante en Soy Jukebox abrirá sus puertas mañana 08 de febrero de 2019 al mundo del rock underground en la década de 1980. Mi grano de arena apunta hacia la relación entre ese mundo underground y las gemas que pueden surgir de ahí, o bien encontrarse después de buscar con paciencia.

¿Qué es el rock underground? Bueno, esencialmente y en términos un poco más amplios que los usuales (por ejemplo, que lo limitan a las canciones que no han sido legalmente comercializadas, o que lo consideran como lo opuesto del rock consumido masivamente), lo entiendo como la música hecha por -valga la redundancia- músicos (bandas o solistas) que están tratando de abrirse paso en el enorme y complejo mundo del rock, pero que no han logrado colocarse en una compañía que los publique y apoye oficialmente, y/o en el gusto del público, y/o que tampoco han obtenido suficiente reconocimiento, acceso a contratos y apoyos de mayor importancia, así como a un público lo bastante amplio, como para desarrollar una carrera estable, visible y continua. En pocas palabras, es el rock que se ejerce y permanece subterráneo, y en buena medida marginado en uno o varios de los aspectos arriba mencionados. En adelante usaré las palabras “banda” y “bandas” para referirme genéricamente a esos diversos músicos.

¿Dónde se encuentra el rock underground? En los demos caseros, o en mejores casos, semiprofesionales; en las fiestas escolares; en los bares y antros de muy diversa índole, a veces a horas y en ambientes extraños; en concursos y festivales de recursos limitados, realizados en espacios o auditorios generalmente pequeños; en casas o firmas pequeñas que lanzan discos individuales y recopilaciones (en su momento en LP’s y casetes, ahora en CD’s) oficiales, pero limitados en producción, tiraje y distribución; en recopilaciones -o ensaladas– hechas por amigos, conocidos, tíos roqueros, etc.; en la calle, en plazas, en parques, cerca de las estaciones del metro… ahora también en YouTube, aunque es un recurso poco usado todavía en comparación. Nuevamente: se encuentra enterrado o semienterrado, en los márgenes, en las orillas. Pero gracias a los Dioses del Rock sigue vivo, ávido de libertad, es intenso y generoso en propuestas y posibilidades.

Claro, como en todo, hay bandas que surgen en ese contexto y eventualmente ocurren diversos resultados: unas luchan pero no logran sobresalir y desaparecen o se quedan ahí; otras luchan y logran un posicionamiento y reconocimiento medianos; otras luchan, persisten y logran pasar -de una forma u otra- al siguiente nivel (contrato, representación, giras), y al siguiente (lo anterior, más éxito comercial), hasta llegar incluso a ser parte del mainstream (la corriente principal, dominante, la más visible, aceptada y reconocida [aunque no siempre por las razones correctas, cabe decir] – véase una definición complementaria aquí) o incluso a ser la vanguardia o parte de ella en el mainstream. Ejemplo concreto del último caso: Metallica. Una vez en cualquiera de esos niveles “superiores”, también pueden caer, o ir y venir entre ellos, incluyendo el regreso al propio underground. Un ejemplo de estos vaivenes lo encontramos en la trayectoria de Timo Tolkki, como solista, como invitado en varios proyectos y con las diversas bandas que creó y desintegró, después de dejar Stratovarius en 2008 – por cierto, tiene serios problemas de salud y desde aquí, con respeto y admiración, le deseamos pronta y cabal recuperación, así como estabilidad profesional renovada.

Lamentablemente, en gran medida la marginación se debe a la ambición y manipulación desmedidas de las compañías, a la insensibilidad e ignorancia de muchos ejecutivos e intermediarios, a la falta de solidaridad, de intuición e incluso de buen gusto de muchos de los que forman parte de estas cadenas y niveles. Las historias de las bandas son muy diversas desde esta perspectiva, y entre los tantos factores que intervienen en esas historias en términos de alejarse de o acercarse de nuevo al underground se encuentran el enfrentamiento con sus propios demonios (lo cual incluye, entre muchos otros factores, la capacidad para sostener sus convicciones, para mantenerse unidas a pesar de las circunstancias o bien de continuar a pesar de múltiples cambios de alineación), a las tendencias musicales y el gusto del público con el paso de los años, a las prácticas fraudulentas de organizadores de concursos, a los grandes intereses comerciales de las compañías discográficas, etc.

Hasta donde he podido ver y entender, la mayoría de las bandas que conocemos y amamos iniciaron (y siguen iniciando) en el underground, por eso este sector o nivel es tan importante y siempre debemos estar atentos a lo que sucede en sus terrenos: ahí está cuando menos parte importante del futuro de esta música extraordinaria.

Dicho lo anterior, aquí recordaré, con gusto, nostalgia y anhelo, algunos de los temas y bandas de aquella maravillosa época, a título de muestra y sin seguir un orden particular, salvo el cronológico acaso. También mencionaré algunos ejemplos recientes. En mi caso, a muy grandes rasgos y con la claridad de que en cuestión de estilos y gustos hay de todo y para todos, puedo decir que en la exploración del rock underground ocurre algo similar a la búsqueda de buena literatura de terror mediante antologías o libros/relatos (escogidos deliberadamente, o bien al azar), aunque por fortuna con mucho menos frecuencia: después de una larga búsqueda plagada de promesas no cumplidas, desencantos y francas decepciones, encuentro diamantes en bruto y/o pequeñas (a veces grandes), relucientes gemas que recompensan por el tiempo y esfuerzo invertidos.

Varios temas, demos y discos corresponden a bandas mencionadas en el post anterior que pasaron de una forma u otra por ese “primer nivel”, así que no tiene mucho sentido repetirlas, salvo tres como parte de la muestra. Trataré de recordar sobre todo unos cuantos casos no tan conocidos. Vienen a mi mente los temas Little Miss Mystery, de Fargo (Frontpage Lover, 1981 – hay un listado en la página, buscar el título con duración 5:37 y presionar el botón que tiene una imagen de CD); Deliver Us from Evil, de Warlord (Deliver Us, 1983); Masquerade, de Axe (Nemesis, 1983); Black Masses, de Mercyful Fate (Lado B del sencillo Black Funeral, 1983); Hot On Your Heels y Serenade, de Steeler (Steeler, 1983 – con un joven y portentoso Yngwie Malmsteen); Death Rider, de Omen (Battle Cry, 1984); Carthago, de Veto (Carthago, 1988); Don’t Close Your Eyes, de Kix (Blow My Fuse, 1988) y Eminent Domain, de Michael Harris (Defense Mechanisms, 1990 – no pude evitar tomarla prestada de esa década incipiente); el demo en vivo Live – Metal Up Your Ass, de Metallica (1982); también recuerdo haber conseguido, en algún momento de la segunda mitad de la década, un casete del hombre del parche en el ojo que incluía un par de las importantes recopilaciones que hizo Metal Blade Records bajo el título Metal Massacre (ejemplos: Metal Massacre [1982], Metal Massacre II [1982] y Metal Massacre V [1984]). Anécdota: en una ocasión que fuimos al Chopo, el buen Memo consiguió un casete con el primer EP oficial de Mercyful Fate (1982), que incluía cuatro temas: Doomed by the Living Dead, Nuns Have No Fun, A Corpse Without Soul y Devil Eyes. Me tocó insistir mucho para que me lo prestara. Es de amigos verdaderos posponer la escucha de un material recién adquirido para que el otro pueda hacerlo. Bueno, en la noche, manipulando torpemente mi grabadora portátil… borré un fragmento de una de las canciones…

Entre las bandas mexicanas… ¡Uf! Hay tantas… Pero valgan unas menciones. Recuerdo, de una de esas largas noches de locuras, haber escuchado entre mediados y finales de los ochenta, en un antro de mala muerte, a Makina Negra (luego simplemente Makina), tenían un buen guitarrista; si la memoria no me engaña, en la misma ocasión vimos tocar a quien luego sería el harmónica de El Tri. Hacia finales de los noventa, primero conocí a Hettory, mediante su disco Instru Mental (1997) y luego, gracias a una chica hermosa, a una estupenda banda llamada Jekill Hyde (creo que así lo escribían, y no confundir: la banda de trash es de Oaxaca y se formó hasta 2010). Excelente cantante y frontman, quien por cierto en sus horas de Dr. Jekyll era empleado bancario o algo así. En aquel entonces hacían muy buenos covers (Helloween, Twisted Sister…), no supe si después crearon algo propio, pero tenían con qué. De lo compartido con la chica hermosa en ese contexto, conservo un casete de la banda en vivo, que me regaló cuando todo era un sueño a la vez prometedor y desconcertante… Y de una década para acá, creo, estimado lector, que debes escuchar detenidamente los primeros dos álbumes de Metalfonik: Metalfonik (2009) y Desde las Cenizas (2010).

Entre los ejemplos recientes, me gustaría mencionar al joven baterista estadounidense Avery Molek, quien comenzó a tocar a los dos años (¡¡¡!!!); se ha dedicado a hacer covers y hoy, a los doce años, es un extraordinario ejecutante (ejemplos: Hot for Teacher y One); así como a las bandas Motion Device -banda canadiense que también inició haciendo covers cuando la cantante tenía 8 años (¡¡!!) y actualmente cuenta ya con su tercer disco de música propia; ejemplos: House of the Rising Sun, You’ve Got Another Thing Comin’ y Alive– e Irön Fist, grupo italiano cuyo primer disco, Catharsis (2018), es digno heredero de la bandera del Metal. Es enorme el apoyo, el impulso, la proyección que pueden lograrse gracias a medios como YouTube.

Hasta aquí por hoy. ¿Cómo te ha ido con el rock underground, estimado lector?, ¿cuáles bandas descubriste en su momento?, ¿cuáles has descubierto recientemente?, ¿cuáles temas, bandas y discos recordaste en este viaje?

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